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Profesora Investigadora del programa educativo de Turismo Sustentable del campus huasteca de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

domingo, 27 de marzo de 2011

LA PRACTICA DEL TURISMO SUSTENTABLE, la opción para la Región Huasteca



PONENCIA PRESENTADA EN EL XV FESTIVAL DE LA HUSTECA, TAMPICO, TAMPS. 19/22 AGOSTO DE 2010
Mtra. Irma Brígida Suárez Rodríguez, Profesora Investigadora del programa educativo de Turismo Sustentable.  irma.suarez@uaslp.mx

INTRODUCCION.
Ante una competencia cada vez más agresiva y numerosa entre destinos que aspiran a ser la mejor alternativa para los visitantes, se requiere de una completa participación de los actores que conforman la oferta turística; obligándose a otorgar un producto y servicio de calidad. La región de la Huasteca Potosina cuenta con una diversidad de atractivos naturales y culturales susceptibles a ser desarrollados para la actividad turística y que se pueden encaminar hacia el turismo de naturaleza.

Se ha observado que esta actividad emergente en la región se realiza con bajos niveles de calidad, acompañada de la degradación de elementos paisajísticos, en buena medida debido a la falta de concientización y valorización de las culturas y el medio ambiente, así como a la carencia de programas eficaces de capacitación continua que le permita a los prestadores de servicios, a los funcionarios municipales y a los integrantes de las propias comunidades desarrollar, ampliar y reafirmar sus conocimientos; los viajeros actuales buscan experiencias más auténticas, exigen calidad ambiental y seguridad, reciben mucha información y escogen los mejores estándares de calidad y servicio al mejor costo. 

ANTECEDENTES:
El turismo es para México una de las bases económicas; en el 2008 ingresaron a nuestro país por concepto de divisas internacionales 12,121 millones de dólares, arribando al país 20 millones 294 mil turistas internacionales, Banco de México (2009); la inversión turística privada alcanzó la cifra récord en 2008 de cuatro mil 641 millones Padrón Nacional de  Proyectos de Inversión de la Secretaría de Turismo de México (2008).  Este sector aporta más del 8 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional y contribuye con más de 9 por ciento de los empleos directos e indirectos, SECTUR (2008).
Mapa de México

Sin embargo, la masificación del turismo trae consigo contaminación ambiental, depredación, desechos y basura, desplazamiento de comunidades, abusos contra los derechos humanos, desconocimiento de las culturas, trabajo y salarios injustos, por mencionar sólo algunos. El turismo global amenaza a las comunidades indígenas, sus creencias religiosas y tecnologías, sus lugares sagrados, sus estructuras sociales, la fauna, los ecosistemas, sus economías y derechos básicos, reduciéndolos simplemente a otro producto de consumo agotable, McLaren (2003) .

Afortunadamente no hay país, región o destino que no busque la mejora constante para captar turistas. Los diversos organismos internacionales que buscan promover niveles de vida más elevados, fuentes de empleo, preservación del medio ambiente y desarrollo económico y social, se han dado a la tarea de regular y proclamar instrumentos legales que aseguren el logro de estos fines; utilizando la concientización y capacitación como principal herramienta, Molina (1998).

La sustentabilidad de la actividad turística.
El concepto de sustentabilidad ha sido incorporado al desarrollo turístico, se ha convertido en uno de los requisitos que el mercado ha impuesto para atraer a la demanda; necesaria para aumentar la competitividad y la rentabilidad de la oferta. Aquellos pueblos que conserven sus tradiciones, su cultura y su medio ambiente serán las potencias del turismo en el futuro, Torruco (2006).

A pesar de los resultados habitualmente buenos del turismo mexicano, es necesario diseñar estrategias que permitan el desarrollo del turismo a través de la intensificación de los esfuerzos para alcanzar la competitividad regional; mejorar la oferta actual y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tendencias del mercado, desarrollando y vendiendo productos turísticos diversificados, bajo una marco de sustentabilidad.  El Turismo es un sector relativamente “joven” que ha tenido un desarrollo vertiginoso a partir de 1950. Según cifras de la Organización Mundial de Turismo (OMT), 25 millones de personas viajaron alrededor del mundo ese año. En el 2004 la cifra creció 28 veces y se registró un total de 763 millones de viajeros y el 2010 un flujo de 1,018 millones. El desarrollo de los transportes, el abaratamiento de los viajes, aunado a un mayor poder adquisitivo y la apertura de fronteras fueron algunos de los detonantes del rápido crecimiento de esta actividad.

A partir de la década de 1980 se observó un turismo globalizado en que el uso de las tecnologías de la información jugó un papel importante; países con economías desarrolladas compiten por el turismo con países de economías emergentes y viajar se convierte casi en una necesidad básica. Como expresa García Canclini: “la humanidad globalmente considerada ha optado por ser nómada, eliminando el sentido de territorialidad”. 

Los gobiernos de los países alrededor del mundo han promovido al turismo como la panacea para el desarrollo; sin embargo, “no todo es miel sobre hojuelas”; la masificación del turismo trae consigo contaminación ambiental, depredación, desechos y basura, desplazamiento de comunidades, abusos contra los derechos humanos, desconocimiento de las culturas, trabajo y salarios injustos, por mencionar sólo algunos.   La ética de la Organización Mundial de Comercio (WTO) es que “el crecimiento económico y la globalización son las principales prioridades”, lo cual repercute en un desarrollo desmedido e irracional en la mayoría de las ocasiones. 


No hay país, región o destino que no busque la mejora constante para captar turistas, cada uno con sus particularidades, pero todos con una serie de elementos comunes que requieren soluciones globales. Los diversos organismos internacionales que buscan promover niveles de vida más elevados, fuentes de empleo, desarrollo económico y social y preservación del medio ambiente se han dado a la tarea de regular y proclamar instrumentos legales que aseguren el logro de estos fines.
La Declaración sobre el Progreso y Desarrollo en lo Social, proclamada por la Asamblea General de la ONU el 11 de diciembre de 1969, es quizá uno de los primeros instrumentos internacionales que buscan el desarrollo bajo normas de respeto a la dignidad y al valor de la persona humana e invita a que se utilice como base común de las políticas de desarrollo social.

En octubre de 1984 se reunió por primera vez la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (World Commission on Environment and Development), para atender un llamado urgente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el sentido de establecer una agenda global para el cambio. La Comisión partió de la convicción que es posible para la humanidad construir un futuro más próspero, justo y seguro.   Con ese enfoque optimista, publicó en abril de 1987 su informe originalmente denominado Nuestro Futuro Común (Our Common Future), conocido actualmente como el Informe Brundtland, que plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en acciones y políticas que permitan el adecuado manejo de los recursos ambientales para garantizar el progreso humano y la supervivencia del hombre en el planeta.

En este informe, se utilizó por primera vez el término ‘desarrollo sostenible’ (o desarrollo sustentable), definido como: aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. La importancia de este documento no sólo reside en el hecho de lanzar el concepto de sustentabilidad, que busca un nuevo estilo de desarrollo, sino que éste fue incorporado a todos los programas de la ONU y sirvió de eje, por ejemplo, a la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, y que da énfasis al contexto económico y social del desarrollo.

El turismo sustentable
El concepto de sustentabilidad ha sido incorporado a la actividad turística y busca minimizar los impactos sobre los ecosistemas en respuesta al uso de los recursos naturales por actividades turísticas, asimismo, procura la conservación de la cultura y tradiciones. En otras palabras, pretende ser una actividad ambiental y socialmente responsable. Por esto el desarrollo turístico sustentable tiene tres componentes esenciales e igualmente importantes que deben tenerse para lograr un futuro mejor: el ambiente, la sociedad y la economía.

La integración de la sustentabilidad a la actividad turística se ha convertido en uno de los requisitos que el mercado ha impuesto para atraer a los segmentos interesados en el desarrollo de las actividades asociadas a la naturaleza y a la cultura, y ha resultado necesaria para aumentar la competitividad y la rentabilidad de las empresas turísticas.

México y su compromiso con la sustentabilidad
El anterior Secretario de Turismo del país, Rodolfo Elizondo Torres, afirmó en diversas ocasiones que la actividad turística se consolida, día con día, “como motor económico que sirve de plataforma para el desarrollo de una mayor conciencia a favor del patrimonio natural y cultural de los destinos turísticos de México”.

Durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable, realizada en Johannesburgo en 2002, el gobierno mexicano asumió dos compromisos para ser aplicados en su sector turístico y que forman parte de la declaración surgida ahí:
-   Promover el desarrollo sustentable del turismo para incrementar los beneficios de los recursos turísticos en las comunidades, manteniendo la integridad cultural y del medio ambiente.
-  Fortalecer la protección de las áreas ecológicas y el patrimonio natural. 
- Promover el desarrollo sustentable del turismo y la capacitación, para contribuir al fortalecimiento de las comunidades locales y rurales. 

Asimismo, para nuestro gobierno el turismo es una actividad de alta prioridad; el objetivo general que marca el Plan Nacional de Desarrollo Turístico 2007-2012 es:
...fomentar el desarrollo turístico a través del fortalecimiento de la oferta turística, garantizando la calidad y cuidando el aprovechamiento sustentable de los recursos mediante actividades de planeación, gestión, capacitación y promoción.
Desde la conclusión de la Cumbre de la Tierra que se celebró en Río de Janeiro en 1992, tres organizaciones claves, el World Travel & Tourism Council (WTTC), la World Tourism Organization (WTO) y el Consejo de la Tierra han unido sus esfuerzos para producir el reporte Agenda 21 para la industria de viajes y turismo: hacia un desarrollo sostenible ambientalmente’ que traduce la Agenda 21 en un programa de acción para el turismo.  Con base en lo anterior, la Secretaría de Turismo en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, encabeza la Agenda 21 para el Turismo Mexicano, un programa de trabajo que propone estrategias y acciones en el corto, mediano y largo plazo, con el objeto de fortalecer la dinámica de las regiones turísticas, propiciar el desarrollo sustentable, consolidar el bienestar del ser humano, respetar el medio ambiente y optimizar los beneficios económicos y sociales de las comunidades en nuestro país.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha destacado ampliamente la importancia de la Agenda 21 que se aplica en las localidades mexicanas, como el primer esfuerzo a nivel internacional por lograr una observancia colectiva en el cumplimiento de los compromisos ambientales.  La Secretaría de Turismo cuenta además con el Programa Cumplimiento Ambiental Turístico, que reconoce, mediante una certificación, el esfuerzo de los establecimientos de hospedaje y marinas turísticas por preservar el entorno. Por otra parte, en coordinación con diversas Secretarías, la Sectur ha venido trabajando desde hace más de tres años en el Programa México Limpio y Querido en los principales destinos turísticos del país.
Agenda 21 para el turismo en México
Un marco de acción para el desarrollo sustentable de la actividad turistica

La Zona Huasteca

El estado de San Luis Potosí.

El estado de San Luis Potosí se ubica en la región norte-centro de México, cuenta con 58 municipios, los cuales se encuentran distribuidos en cuatro zonas geográficas: Región Huasteca, Media, Centro y Altiplano Potosino.
Mapa de ubicacion de la Huasteca Potosina

Generalidades de la Huasteca Potosina
La Huasteca Potosina se localiza en medio de la Sierra Madre Oriental; denominada así por la presencia de importantes grupos huastecos. El 94.8% de los hablantes de lenguas indígenas en el estado (náhuatl y el tenek), residen principalmente en esta zona. (INEGI 2006).  Está formada por veinte municipios: Aquismón, Xilitla, Huehuetlán, Coxcatlán, Tampamolón Corona, Tanquián de Escobedo, Tancanhuitz de Santos, San Antonio, Axtla de Terrazas, Tampacán, Matlapa, San Martín Chalchicuautla, Tamazunchale, Tamasopo, El Naranjo, Tamuín, Ebano, Tanlajás, San Vicente Tancuayalab y Ciudad Valles.

Se distingue por su vegetación tropical, variada fauna, inmensos sótanos, cavernas, cascadas y ríos entre profundos cañones; lo que le permite ofrecer diversas formas de turismo de naturaleza, como el turismo de aventura (rafting, rappel, kayak, montañismo, cascadísimo, cañonismo, espeleología, buceo, snorkel); el turismo rural (actividades que pueden ser realizadas al interactuar con las comunidades rurales); y el ecoturismo, (observación de flora y fauna, campismo, caminata, senderismo, entre otras).

Los principales atractivos que ofrece la zona son: las zonas arqueológicas de El Consuelo y Tamtoc, Puente de Dios, cascadas de Tamul, Minas Viejas, Micos, el Meco y Tamasopo, río el Salto, el Sótano de las Golondrinas, nacimiento de Tambaque, el Castillo del Ingles, las Pozas de Xilitla, y Sótano de las Guaguas.  La región cuenta con una extensión de 11,409.46 km2 (18.31% del total del estado); una población aproximada 667,000 personas (30% de la población estatal); prevalece casi todo el año un clima tropical, lluvioso con temperatura media anual de 26°C; en algunos días del mes de Mayo se registran temperaturas arriba de los 50 grados; con una precipitación pluvial de entre 700 y 1000 mm. (INEGI 2006).

ANALISIS.
En alrededor de 90 países habitan más de 370 millones de personas pertenecientes a pueblos indígenas, quienes presentan en sus comunidades una gran variedad cultural así como una extraordinaria diversidad geográfica[1]. Sin embargo, factores como las deficiencias en la asistencia médica, dificultad para acceder a la educación, expropiación de sus tierras, pobreza extrema, expulsión, violación de sus derechos, discriminación, marginación económica y social son fenómenos que les afectan[2]. 

El caso de México no es la excepción, los pueblos indígenas, dentro de su propia identidad, luchan por mantener una profunda relación con lo sagrado, con la naturaleza y con el cosmos, Morales (2008). La discriminación hacia los indígenas que usan su propia lengua o su vestimenta típica, o incluso por sus rasgos físicos, les afecta seriamente, pues muchas veces les impide el acceso a servicios, trabajos y oportunidades. Linares (2008).

El territorio de México presenta una amplia variedad geográfica caracterizada por una gran diversidad de ecosistemas, mismos que albergan más de 60 pueblos indígenas;  poseedores de un legado cultural  y ambiental invaluable, forman parte de la identidad de nuestro país; sin embargo, al igual que sucede en la mayoría de las comunidades indígenas en el mundo, estos se ven afectado por una serie de problemas sociales, económicos, políticos y ambientales.

En su afán de alcanzar mejores niveles de vida, algunos pueblos indígenas del país han optado por hacer del turismo una actividad que les permita, además de obtener un beneficio económico, conservar su identidad cultural, proteger sus lenguas, sus saberes tradicionales, exigir sus derechos y ayudar a conservar su entorno.  El esfuerzo de estos grupos se ha visto reflejado en la conformación de redes que les han concedido una construcción participativa; consensuados mediante encuentros y acuerdos, buscando interactuar con los visitantes de una manera crítica y responsable, solidaria con la naturaleza y con su identidad cultural.

A través de varios recorridos por la zona huasteca se puede observar que hace falta profesionalismo, una buena planeación y gestión para poder proyectar a los municipios, ausencia de calidad en los servicios ofrecidos y pocas acciones responsables para el aprovechamiento sustentable de los recursos, falta de integración y trabajo conjunto entre los actores que conforman la oferta turística; así como reducidos programas de capacitación que les permita a las comunidades disfrutar de los beneficios que ofrece esta actividad.

Es necesario diseñar estrategias que permitan el desarrollo del turismo a través de la intensificación de los esfuerzos para alcanzar la competitividad de la región; mejorar la oferta actual y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tendencias del mercado, desarrollando y vendiendo productos turísticos diversificados.

PROPUESTA.
Por lo anterior, se propone un modelo de desarrollo turístico en el que la industria del turismo no sea vista solo como varias pequeñas industrias con poca relación entre ellas y sin una coordinación formal, sino como grupos de empresas y organizaciones con relaciones funcionales (Clusters turísticos) que ofrezcan una nueva experiencia al turista y que al mismo tiempo pugnen por un desarrollo sustentable, respetuoso del medio ambiente y la cultura local. Ofrecer productos turísticos innovadores que aporten nuevas posibilidades a un consumidor en continua evolución, que busca relaciones mas estrechas con su ambiente y visitar lugares auténticos y con un alto grado de conservación, con identidad propia. Turistas comprometidos con el medio que visitan, en busca de experiencias únicas.

De igual manera se propone que el desarrollo de las comunidades indígenas debe darse de acuerdo a sus propios parámetros culturales, tomando en cuenta sus prioridades y respetando sus costumbres y formas de conocimiento.  Un elemento esencial de la comunalidad indígena es la participación de todos los miembros en las labores colectivas; concebidas como un requisito para que una persona pueda ser considerada miembro de la comunidad; estas tareas no son remuneradas, pues se consideran obligatorias. Zolla (2004).  Es necesario que las comunidades indígenas trabajen bajo un modelo de redes, que les permita, en su propia búsqueda para alcanzar mejores niveles de vida, optar por hacer del turismo una actividad que les ofrezca un beneficio económico, conservar su identidad cultural, proteger sus lenguas, sus saberes tradicionales, exigir sus derechos y ayudar a conservar su entorno. 

CONCLUSIONES.
Por los amplios recursos naturales y culturales con lo que cuenta la Huasteca Potosina donde se concentra una amplia gama de atractivos susceptibles a ser desarrollados hacia el turismo de naturaleza y a partir de un análisis de la demanda turística y a través de la identificación del inventario turístico, es factible la integración de un cluster turístico de turismo alternativo en la zona, que le permita a las comunidades disfrutar de los beneficios que ofrece esta actividad logrando relaciones horizontales y verticales entre las distintas unidades económicas que operan dentro del sector, en donde estas relaciones giren en torno al producto que es el turismo alternativo. Asimismo, la organización, como principal elemento integrador de un cluster turístico, que permita la construcción de redes de cooperación y coordinación entre los diferentes actores involucrados en torno al agrupamiento, desarrollándose a través de un plan estratégico que consolide a la Huasteca potosina como la zona líder en turismo de naturaleza de la región y el país.  La Zona Huasteca del estado potosino posee un amplio potencial turístico y contamos con un campo de cooperación para proponer proyectos que atiendan a la sustentabilidad ambiental, las necesidades y derechos sociales así como al reforzamiento de la democracia y la economía locales.


BIBLIOGRAFIA.
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[1] Imtiaz Muqbil, Turismo Indigena: Mucho más que otro mercado más. Executive Editor, Travel Impact Newswire, Bangkok,  Servicio de prensa especial, ITB Berlín 06 / 2009.
[2] Séptima reunión del foro permanente de las Naciones Unidad para Cuestiones Indígenas (UNPFII), celebrada en abril de 2008